La
educación y el ciclo de la eterna disconformidad
Ya van 4 Ministros de
Educación, la cartera que ha presentado más dificultades durante los 4 años de administración
del Gobierno de Piñera. Sin embargo, Carolina Schmidt, la última apuesta de la
Presidencia, parece ser una esperanza para solucionar aunque sea en parte la
serie de conflictos sociales que se han desatado por la descrita por muchos “nula respuesta del gobierno ante los problemas
educacionales”.
Sin embargo, cabe
preguntarse, ¿cuál sería esa respuesta satisfactoria que está buscando el país?
Movimientos sociales piden
una educación gratuita, mientras que la derecha alega no recibir ningún tipo de
reconocimiento a pesar de según ellos “haber hecho más por la Educación, que la Concertación en 20 años”.
Ahora, si cada una de las
posiciones tiene su propia postura, ¿llegaremos a algún acuerdo alguna vez?
Estamos insertos en el
círculo vicioso de la disconformidad. Es decir, nunca llegaremos a darle en el
favor a toda la ciudadanía, pues siempre habrá un sector de la población que
esté en contra de las decisiones tomadas, aunque se favorezca a la mayoría. Esa
minoría restante no dejará de demostrar su descontento luchando por tener a un
sistema que les acomode más.
Esto es porque las metas e
intereses son diferentes. La derecha, por su parte, defiende sus intereses
económicos, pues saben que una educación gratuita para todos trae consigo también un esfuerzo económico
generalizado, incluyendo a los millonarios empresarios.
Y los movimientos sociales,
luchan por una educación gratuita para que ésta sea tomada como un derecho
fundamental e inherente al ser humano, y que además, existan igualdad de
oportunidades.
Entonces, ¿cómo podemos
pensar en llegar a un punto de acuerdo si tenemos metas absolutamente
diferentes?
Tenía razón Chantal Mouffe cuando acusó la estrecha relación que se
establece entre la política y el conflicto, pues parte de la política misma es
interceder y constituir las relaciones humanas. Por lo cual, podemos decir que
sin éste tipo de discusiones, simplemente la política no tendría sentido, es
más, probablemente no existiría con la misma avidez, ni tendría el mismo
impacto.
Por lo mismo, así como
parece ser imposible llegar a un acuerdo, es casi conveniente para la política
que eso no pase. No para la política
pensando en partidos políticos específicos, sino pensando en la política como
los proceso de igualdad y emancipación definidos por Ranciére.
Ahora, ¿es posible dar
solución a las problemáticas sin asesinar a la política como tal? Simplemente, no. Es posible apaciguar
los ánimos de manera momentánea dando soluciones alternativas, y a su vez, para
lograr encontrarlas es fundamental que uno de los dos, u ojalá ambos, puedan
ceder.
Por ejemplo, la educación
puede no ser gratuita para todos, imponiéndose un arancel diferenciado, y a su
vez, la derecha debería permitir que se ELIMINE POR COMPLETO el lucro en la
educación, que ésta no exista más en el Mercado, como un producto.
Y si hay algo en lo cual
todos debiésemos estar de acuerdo, es en que la educación debe subir su nivel.
Que no podemos seguir teniendo colegios con un rendimiento tan desastroso, ni
debemos dejar que existan tantas diferencias en las evaluaciones de calidad
(como el Simce), entre los diferentes colegios de nuestro país.
El cómo lo haremos, es parte
del conflicto, el mismo que va a permitir que la política adquiera más fuerza y
capte más interés de la ciudadanía.